La luz del despertar del amarillo
El amarillo siempre se ha sentido como un color que abre los ojos desde dentro. Lleva la chispa del reconocimiento, la calidez del fuego interior y la claridad que atraviesa la niebla emocional. Cuando trabajo con el amarillo, ya sea como un suave resplandor o como un pulso brillante, busco una frecuencia de consciencia. En el tarot, el amarillo aparece dondequiera que la consciencia se expande. Ilumina no solo lo que vemos, sino también cómo nos entendemos a nosotros mismos al ver. El amarillo es el color del despertar, la respiración que surge antes del movimiento, el momento en que la intuición se transforma en claridad.

Amarillo como el pulso del loco
El Loco del tarot suele estar rodeado de amarillo, no como decoración, sino como símbolo de apertura. Su luz amarilla no es ingenuidad, sino confianza, la disposición a avanzar sin miedo a lo desconocido. Cuando incorporo acentos amarillos en mis composiciones, pienso en este arquetipo. Un pétalo resplandeciente, una semilla cálida o una forma botánica luminosa pueden transmitir ese mismo optimismo simbólico. El amarillo se convierte en el color de los comienzos, el aire fresco y la confianza instintiva que guía un salto antes de que el camino se manifieste por completo. Es la energía de la posibilidad, pura y brillante.
El Sol: Iluminación Plena y Transparencia Emocional
La carta del Sol irradia amarillo en su forma simbólica más pura. Representa claridad sin aspereza, alegría sin superficialidad y una verdad que se siente cálida en lugar de aguda. En mi obra, el amarillo suele emerger como un resplandor suave y constante, algo así como el resplandor en el centro de una flor o la luz que flota en la neblina atmosférica. Esta cualidad evoca la capacidad del Sol para revelar sin abrumar. En este contexto, el amarillo celebra la transparencia emocional, la claridad que fomenta el crecimiento en lugar de exponer la vulnerabilidad.

El mago y el fuego de la intención
El Mago canaliza la transformación a través de la concentración y la intención. El amarillo es su herramienta, su atmósfera, su arco eléctrico. Es el color de la alineación mental, donde el pensamiento, la emoción y la acción convergen en una sola dirección. Cuando uso el amarillo en el arte simbólico, siento su nítida precisión. Se convierte en el destello de una nueva idea, el calor de la concentración, la chispa que inicia un ritual. El amarillo marca el momento en que la intención se convierte en movimiento. Conecta el mundo intuitivo con el tangible, evocando el papel del Mago como puente entre los reinos.
Acentos brillantes como portales de conciencia
La luz se comporta de forma diferente cuando es amarilla. Se siente viva, como un pequeño fuego que invita en lugar de quemar. En mis composiciones, los acentos amarillos brillantes sirven como portales: puntos donde el espectador puede detenerse, respirar y reconectar con su paisaje interior. Estos acentos a menudo se asemejan a semillas, pétalos o núcleos botánicos, símbolos que ya poseen un significado emocional. El amarillo los eleva a puntos focales de conciencia. Se convierten en los lugares donde la comprensión comienza a florecer.
El calor simbólico del amarillo
El amarillo no es solo iluminación, sino también calidez. Posee la temperatura emocional de la esperanza, la valentía y el despertar cognitivo. En el tarot, esta calidez aparece en las cartas donde se genera impulso: la chispa creativa del Mago, el movimiento alegre del Sol, la disposición interior del Loco. En mi obra, el amarillo se comporta como un fuego silencioso. Arde lentamente, iluminando los bordes de los pétalos, el resplandor interior de las raíces, el aura que rodea una forma simbólica. Transforma cada pieza en un pequeño ritual de reconocimiento.

La dimensión botánica del amarillo
Las formas botánicas cambian de significado al representarlas en amarillo. Una semilla se convierte en un pulso de claridad. Un pétalo, en un instante de introspección. Una hoja, en una suave linterna que guía la atención hacia el interior. En el folclore, se creía que las flores amarillas brindaban protección, iluminación o mensajes de lo invisible. Cuando pinto con amarillo, conecto con ese linaje. El color se siente como una llamada a la conciencia, una invitación a acercarnos a la verdad interior, tal como el tarot nos anima a leer los símbolos que subyacen en la superficie.
¿Por qué vuelvo al Tarot Amarillo?
Regreso al amarillo porque transmite la esencia del despertar. Es el color que conecta la intuición con la consciencia, la emoción con el reconocimiento. A través de mis cálidos acentos brillantes, ya sean sutiles o brillantes, intento capturar el fuego de la conciencia que albergan el Loco, el Sol y el Mago. El amarillo es una fuerza viva. Ilumina suave pero profundamente, invitando al espectador a un estado de presencia. Para mí, el amarillo del tarot no es simplemente luz: es claridad hecha visible, un despertar suave pero poderoso suspendido en el color.