La frecuencia psíquica del púrpura
En el tarot, el morado nunca es simplemente un color. Es un umbral: una señal de que la lectura ha entrado en un espacio entre mundos, donde la lógica se suaviza y la intuición empieza a hablar. El morado marca las cartas que abordan verdades ocultas, conocimiento visionario y los mensajes sutiles que surgen del subconsciente. Cuando pinto con esta paleta, no busco la riqueza decorativa. Busco esa vibración liminal. Mis morados se comportan como corrientes intuitivas, flotando por la composición como si transportaran mensajes de un lugar ligeramente más allá de la percepción consciente.

El púrpura como atmósfera de la visión interior
Algunos arquetipos del tarot parecen emanar púrpura. La Suma Sacerdotisa, con su conocimiento oculto. La Luna, con sus ilusiones y revelaciones fugaces. El Juicio, con su llamado desde un yo más profundo. Estas cartas comparten una transparencia psíquica, una apertura energética que el púrpura simboliza. En mis obras, me hago eco de esta atmósfera a través de flores oníricas y degradados difusos que parecen susurros más que declaraciones. El púrpura se convierte en el aire de la visión interior: no deslumbrante, sino penetrante, suave e inconfundiblemente presente.
Flores codificadas por los sueños como mensajeras del Tarot
Cuando pinto formas botánicas en tonos violeta, amatista o púrpura crepuscular, empiezan a asumir la función de mensajeros. Una flor podría inclinarse como un oído atento a otro reino. Un pétalo reflejado podría reflejar no el mundo exterior, sino el mundo emocional interior. Un centro brillante podría latir como una señal espiritual. Estas flores actúan como indicadores del tarot: revelan lo que se agita bajo la conciencia. Sus formas parecen intencionales, como moldeadas por las mismas fuerzas intuitivas que guían la adivinación.

Sigilos ocultos en pétalos y sombras
El púrpura psíquico del Tarot suele aparecer junto a símbolos: cortinas, lunas, agua, umbrales. En mi arte, entretejo sigilos similares en la estructura de las plantas. Una vena se convierte en una línea adivinatoria. Un pliegue se convierte en una puerta. Una sombra se convierte en el indicio de una presencia invisible. Estas formas no son marcas ocultas literales, sino que se comportan como glifos intuitivos. Invitan al espectador a leer más allá de la superficie, a sentir en lugar de analizar. El púrpura realza este efecto, otorgando a la composición la serena carga del ritual.
Los guardianes botánicos como intérpretes espirituales
Algunos de mis seres botánicos poseen una cualidad espiritual que emerge con mayor intensidad en tonos púrpura. Su simetría se vuelve misteriosa y reconfortante, como una entidad que vela en lugar de atemorizar. Su brillo se comporta como el aliento de un guardián invisible. Sus raíces se retuercen como si trazaran mensajes a través de un suelo invisible. El tarot usa el púrpura para marcar las cartas donde intervienen guías, intuiciones o fuerzas ancestrales. Mis guardianes botánicos poseen el mismo simbolismo: sirven como intermediarios entre lo interno y lo inefable.

El púrpura y la lógica de la liminalidad
El púrpura pertenece a lo intermedio. No es ni fuego ni agua, ni tierra ni cielo. Vive en zonas de transición: el crepúsculo, la intuición, el momento previo a la revelación. En las tiradas de tarot, el púrpura indica que el mensaje no es lineal. Llega en capas, en ecos, en tonos. Capturo esa cualidad liminal a través de la tensión atmosférica: campos que se desvanecen en la sombra, resplandores que se disuelven en el borde, pétalos que se sienten mitad reales, mitad imaginarios. Esta ambigüedad es intencional. Refleja la comprensión del tarot de que las verdades más profundas rara vez se expresan con claridad.
La intuición como semilla de la imagen
Cuando trabajo con púrpuras psíquicos, me inclino por la creación de marcas instintivas: gestos que se sienten más guiados que elegidos. Los tarotistas suelen describir la intuición como algo que "surge", y experimento la misma sensación en el estudio. Un destello violeta aparece donde insiste una señal interna. Un halo suave rodea inesperadamente una semilla. Una sombra se transforma en algo más simbólico. La obra de arte se convierte en un proceso adivinatorio: el púrpura transforma el lienzo en un campo receptivo para los mensajes internos.

Por qué el púrpura sigue influyendo en mi arte inspirado en el Tarot
El púrpura posee una dualidad poco común. Es místico y a la vez arraigado, emotivo y lúcido, tierno y a la vez poderoso. Crea un espacio donde la intuición puede hablar sin interrupciones. En mis obras inspiradas en el tarot, el púrpura se convierte en el color del acceso: acceso a la visión interior, al sentimiento interior, al conocimiento interior. A través de plantas botánicas violetas, guardianes espirituales y atmósferas intuitivas, exploro lo que sucede cuando la emoción se transforma en visión. El púrpura marca el umbral. La obra se convierte en el portal.