Preferencias visuales en arte simbolico

El gusto empieza antes de la explicacion

La preferencia visual suele sentirse personal, casi imposible de justificar. Miramos un color, un rostro, un patron, un poster o una pieza de wall art, y la reaccion llega antes que el lenguaje. Algo nos atrae, nos inquieta, nos calma o nos hace querer seguir mirando. La ciencia detras de la preferencia estetica empieza en ese instante anterior a la explicacion, donde percepcion, memoria, emocion y familiaridad trabajan juntas en silencio. Como artista, esto me interesa especialmente porque el gusto nunca trata solo de belleza. Tambien trata de atencion, reconocimiento y de la historia privada que llevamos a una imagen.

El cerebro disfruta el orden y la sorpresa

Una razon por la que ciertas imagenes nos agradan es que el cerebro aprecia los patrones que puede entender, pero no los que se sienten demasiado obvios. La simetria, el ritmo, la repeticion y el equilibrio pueden hacer que un artwork se sienta coherente, mientras que las pequenas rupturas lo mantienen vivo. Un patron perfecto puede volverse decorativo, pero uno ligeramente extrano se vuelve memorable. Por eso un dibujo con ojos repetidos, formas botanicas, rostros espejados o bordes ornamentales puede sostener la atencion. Le da a la mente suficiente orden para entrar en la imagen y suficiente sorpresa para quedarse.

La familiaridad puede convertirse en atraccion

A menudo preferimos lo que ya hemos visto, incluso cuando no recordamos conscientemente haberlo visto. Las formas, colores, rostros, texturas y composiciones familiares pueden sentirse comodos porque el cerebro los procesa con mas facilidad. Pero familiaridad no significa simplicidad. Un art print surrealista puede sentirse extraneamente familiar si recuerda una flor, una mascara, un libro de infancia, un icono religioso o una imagen de sueno. La preferencia visual se construye a menudo a partir de estos reconocimientos silenciosos. Nos atrae no solo lo nuevo, sino tambien aquello que parece haber esperado en algun lugar de la memoria.

La emocion cambia lo que encontramos bello

La belleza no es una propiedad fija dentro de un objeto. Cambia segun el estado de animo, el contexto, la cultura, la memoria y la necesidad emocional. Un artwork oscuro puede sentirse melancolico para una persona y protector para otra. Un poster brillante puede sentirse jugueton, agresivo, barato, sagrado o tierno segun quien lo mire. Por eso la preferencia visual no puede explicarse solo con reglas de composicion. El estado emocional de la persona que mira se vuelve parte de la imagen. En este sentido, el wall art nunca esta completamente quieto; cambia ligeramente con la habitacion, el dia y la persona que se coloca frente a el.

La extrana atraccion de lo inquietante

No todo lo que nos gusta es convencionalmente bonito. A veces las imagenes que se quedan con nosotros son las que crean tension: un rostro casi humano, una planta que parece un cuerpo, un ojo escondido dentro de una flor, una figura que se siente tierna y equivocada al mismo tiempo. Lo inquietante nos atrae porque interrumpe la certeza. Le pide al cerebro resolver una imagen que no puede resolverse del todo. En el artwork simbolico, esta tension puede ser mas poderosa que la armonia. Permite que la belleza se vuelva psicologica y no solo agradable.

El gusto personal tambien es memoria cultural

Nuestras preferencias se forman dentro de los mundos visuales en los que crecemos: interiores, peliculas, libros, ropa, iglesias, anuncios, dibujos animados, museos, fotografias familiares e imagenes digitales. Aprendemos que se siente elegante, extrano, romantico, vulgar, mistico, infantil, serio o sofisticado mucho antes de poder nombrar esas categorias. Por eso el mismo art print puede sentirse refinado para una persona y excesivo para otra. El gusto puede parecer privado, pero en parte esta hecho de lenguajes visuales compartidos. Cada preferencia guarda rastros de cultura, memoria y deseo.

Por que volvemos a ciertas imagenes

La ciencia detras de la preferencia visual me importa porque muestra que gustar de un artwork no es algo superficial. Preferir una imagen es reconocer dentro de ella algun patron de sentimiento. Podemos sentirnos atraidos por la simetria, el color, la oscuridad, la suavidad, la tension, los rostros simbolicos, el detalle botanico o una atmosfera emocional extrana porque la imagen da forma a algo que ya conocemos a medias. El artwork mas duradero no solo agrada al ojo. Crea un pequeno reconocimiento entre el mundo visible y el interior, y por eso volvemos a el una y otra vez.

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