Cuando las plantas se convierten en oráculos
En todas las culturas que he estudiado, las plantas nunca fueron simplemente plantas: eran mensajeras, presagios e intérpretes silenciosas de lo invisible. Siento esto profundamente cada vez que pinto plantas que brillan, se pliegan hacia adentro o se expanden como pequeños mundos en movimiento. La botánica oculta es la creencia de que la naturaleza puede hablar con señales, leyendo el futuro a través de pétalos, raíces y semillas. En mi obra, estas formas evocan la antigua idea de que el mundo natural no solo decora la vida, sino que la revela. Cuando represento una forma botánica con tensión simbólica o detalles luminosos, me inspiro en este mismo linaje adivinatorio.

El folclore y el poder oracular de las plantas
En las tradiciones eslavas, bálticas y mediterráneas, el paisaje funcionaba como un oráculo viviente. Una semilla que brotaba prematuramente podía predecir matrimonio o prosperidad. Una flor que se negaba a abrirse podía presagiar infortunio o un viaje retrasado. Las hierbas arrojadas al agua revelaban verdades emocionales según flotaran o se hundieran. Estos rituales no eran solo supersticiones; eran formas de interpretar el clima emocional y ambiental antes de que existiera el lenguaje para describirlo. En mi arte, la lógica sigue siendo similar: cada gesto de una planta se convierte en una forma de pronóstico emocional del tiempo.
Flores que predicen amor, pérdida y continuidad
Las flores han transmitido mensajes simbólicos desde hace mucho tiempo. En el folclore eslavo, las flores que florecían de noche predecían el regreso del amor o la persistencia del anhelo. Los rituales florales mediterráneos usaban pétalos para responder a preguntas sobre fidelidad y deseo. Incluso hoy, cuando pinto pétalos que se reflejan o flores que se abren de forma anormal, me refiero a esta adivinación emocional. Una flor amplia puede transmitir la sensación de un corazón listo para conectar. Una flor cerrada y sombría puede contener la tensión del duelo o la espera. Las flores se convierten en narradoras emocionales, revelando lo que el corazón sabe antes de que la mente pueda identificarlo.

Las semillas como indicadores del destino y del movimiento interior
Las semillas se encontraban entre las herramientas adivinatorias más antiguas. Se creía que su comportamiento —flotar, hundirse, brotar— reflejaba el camino que una persona estaba a punto de tomar. Una semilla brillante en mi universo simbólico conlleva una carga similar. Contiene el comienzo de una historia, el primer paso hacia un nuevo capítulo. Cuando dejo que una semilla emita un aura suave o lata con color, exploro cómo se siente el potencial antes de tomar forma. Las semillas hablan del destino no como algo fijo, sino como algo que se organiza silenciosamente bajo la superficie.
Raíces que trazan caminos emocionales
Las raíces en el folclore eran apreciadas por su capacidad de revelar verdades ocultas. Sus giros, sus direcciones, sus bifurcaciones inesperadas se interpretaban como mapas del destino. Una raíz que se dividía equitativamente sugería armonía; una raíz enredada en un lado predecía desequilibrio o conflicto futuro. En mi obra, las raíces se comportan de la misma manera. Su geometría se convierte en un retrato de la arquitectura emocional, mostrando cómo se mueven los sentimientos, dónde se atascan y dónde comienzan a transformarse. Cuando pinto sistemas de raíces que brillan o cambian de dirección, pienso en cómo la intuición viaja a través del cuerpo.

Las hierbas como instrumentos de profecía y protección
Las hierbas tenían una doble función: predecían el futuro y lo protegían. Los rituales populares utilizaban el ajenjo, la artemisa, el romero o el enebro para predecir las estaciones, advertir de enfermedades, atraer el amor o proteger el hogar. Estas plantas actuaban como escudo y señal. Al incorporar formas herbáceas —hojas afiladas, siluetas delgadas o halos botánicos ahumados—, me alineo con esta antigua creencia de que algunas plantas revelan y otras defienden. En el arte simbólico, las hierbas se convierten en elementos talismánicos que transmiten la visión y la seguridad.
El arte contemporáneo como renacimiento de la adivinación botánica
Aunque los rituales han cambiado, el instinto permanece. Seguimos buscando señales en el mundo natural: cambios climáticos, fases lunares, el momento de la floración. En mi práctica artística contemporánea, la botánica oculta se convierte en una forma de traducir estos impulsos ancestrales al lenguaje visual. Un sistema de raíces resplandeciente podría revelar una base emocional. Una flor reflejada podría expresar una elección. Una semilla rodeada de un aura suave podría simbolizar un momento crucial. La obra de arte se convierte en un campo de símbolos adivinatorios, invitando al espectador a escuchar como nuestros antepasados escuchaban a la tierra.

Por qué la botánica oculta sigue influyendo en mi obra
Regreso a la botánica oculta porque me permite hablar de las emociones sin narrativas literales. Las plantas se convierten en metáforas de la intuición, el destino y el cambio psicológico. Mantienen la tensión entre lo visible y lo invisible, el momento presente y lo que aún está en desarrollo. A través de semillas brillantes, pétalos reflejados, guardianes botánicos y raíces cambiantes, exploro cómo el significado crece en nuestro interior. La botánica oculta me recuerda que la intuición no es abstracta; se mueve con la misma lógica sutil que el mundo natural. Crece, se enrosca, se divide, florece y deja rastros que aprendemos a leer.