La intuición como origen fluido
Cuando trabajo con la imaginería de las Copas del tarot, siempre siento la presencia del agua como una fuerza viva. Nunca está quieta, nunca pasiva. El agua se convierte en intuición en movimiento, moldeando el paisaje emocional bajo la consciencia. En mi obra, ese reino fluido no permanece invisible. Surge, se transforma y toma forma a través del crecimiento botánico. La copa se convierte en un umbral donde las aguas intuitivas cobran vida, revelando lo que suele permanecer oculto en el subconsciente.

El agua se vuelve orgánica
El simbolismo tradicional del tarot vincula las Copas con el elemento agua: emoción, intuición, sueños. Para mí, ese simbolismo exige expresión física. En lugar de representar líquido, permito que la energía del agua se manifieste como movimiento: zarcillos que se extienden hacia arriba, pétalos que se despliegan, tallos que se retuercen como si fueran arrastrados por corrientes invisibles. En el momento en que una forma botánica emerge de la copa, se siente como si la intuición se materializara. El flujo emocional se convierte en una estructura orgánica, encarnando la forma en que el conocimiento interior crece y cobra forma a través de la experiencia vivida.
El subconsciente como ecosistema
El subconsciente rara vez es lineal. Cambia, se enrosca, se repliega y se expande en direcciones impredecibles. Mi imaginería botánica refleja esa complejidad. Cuando los tallos se entrelazan o las flores florecen en patrones inesperados, reflejan la mente intuitiva. En muchas interpretaciones del tarot, el palo de Copas invita al lector a navegar por aguas interiores. Mis imágenes botánicas se convierten en la contraparte visual de ese viaje, transformando la profundidad emocional en un ecosistema vivo arraigado en el instinto y el sentimiento.

Formas similares a ojos y visión interior
Algunas de mis formas botánicas desarrollan formas similares a ojos, que parecen observar o percibir su entorno. Este motivo resulta esencial al trabajar con las Copas del tarot, que a menudo enfatizan la visión interior. Los ojos representan la conciencia emocional que crece desde el interior, una percepción que no depende de la lógica. Cuando estas formas emergen de la copa, encarnan la idea de que la intuición observa, responde y aprende. El mundo emocional se vuelve sensible, capaz de ver y guiar.
El movimiento como lenguaje intuitivo
El movimiento es fundamental en mi interpretación de las Copas del tarot. El agua fluye, se arremolina, se evapora, se condensa. Se niega a permanecer fija, y mis plantas siguen esa lógica. Tallos curvos y pétalos móviles expresan un movimiento instintivo, como si respondieran a mareas internas. Su dirección parece guiada por una fuerza intuitiva más que por una estructura deliberada. Este movimiento se convierte en el lenguaje visual del sentimiento: fluido, receptivo y con una gran carga emocional.

Ecos culturales del agua viva
En las tradiciones eslavas y bálticas, se creía que el agua albergaba memoria y espíritu. Los manantiales y ríos se consideraban lugares de transformación, donde fuerzas invisibles influían en el mundo vivo. En las culturas mediterráneas, los vasos sagrados contenían agua asociada con la bendición y la intuición. Cuando represento la transformación del agua en formas botánicas, me inspiro en ese linaje cultural. Las plantas vivas que emergen de la copa se convierten en símbolos del poder del agua para crear, sanar y revelar.
La Copa como Portal Emocional
La copa en el tarot suele actuar como un portal entre el interior y el exterior. Retiene el sentimiento, pero también lo libera. En mi obra, la copa se convierte en un punto de transición. Las aguas intuitivas que contiene rompen sus límites, transformándose en movimiento botánico. Esta transformación sugiere que la intuición no puede permanecer encerrada. Busca expresarse a través del crecimiento, el movimiento y la presencia sensorial. La copa se convierte en una puerta por la que la emoción entra al mundo visible.

Raíces y profundidad del sentimiento
Incluso cuando el enfoque se centra en el movimiento fluido, las raíces desempeñan un papel fundamental. Anclan las aguas intuitivas, nutriéndose de profundidades invisibles. De esta manera, las raíces representan la base emocional. Me recuerdan que la intuición no flota sin rumbo; está conectada con la memoria, la experiencia y la comprensión subconsciente. Cuando las raíces aparecen bajo la copa, muestran cómo la comprensión emocional surge de lo que subyace al pensamiento consciente.
Textura sensorial de la intuición
La textura intensifica la presencia de aguas intuitivas. El grano, la neblina y el suave brillo crean una atmósfera que hace que la obra de arte se sienta húmeda, fluida, casi respirable. Los suaves gradientes sugieren corrientes suaves, mientras que los destellos moteados evocan reflejos brillantes. Estas texturas convierten la intuición en una experiencia sensorial, permitiendo al espectador sentir el flujo emocional en lugar de simplemente percibirlo. La textura se convierte en el lenguaje táctil del movimiento subconsciente.

Por qué las aguas intuitivas se vuelven botánicas
La transformación del agua en forma botánica persiste en mi arte porque captura la forma en que la intuición moldea la vida emocional. Los sentimientos rara vez permanecen abstractos; influyen en el crecimiento, el movimiento y la percepción. Al permitir que las aguas intuitivas se conviertan en plantas vivas, muestro cómo la experiencia interna se transforma en expresión externa. Las plantas representan la intuición hecha visible, en evolución y receptiva. Cada vez que represento esta transformación, se revelan nuevas capas de comprensión emocional, recordándome que la intuición está viva, en constante crecimiento, percepción y desarrollo a través del mundo simbólico de las Copas del tarot.