La Copa como semillero emocional
Cuando trabajo con el Palo de Copas del Tarot, veo cada copa como algo más que un recipiente con agua. Para mí, la copa se convierte en un semillero donde las emociones se arraigan y comienzan a crecer. El agua en el tarot representa la intuición y el sentimiento, y en mi obra se convierte en tierra fértil para la emergencia botánica. La copa se convierte en la primera etapa de la ecología emocional, un espacio contenido donde el potencial se acumula antes de expandirse. Se siente como el momento en que una semilla se abre, liberando la primera señal de vida.

Florecer como expresión emocional
Uno de los aspectos más cautivadores de traducir las Copas del Tarot a imágenes botánicas es el momento de la floración. Cuando enredaderas, pétalos y formas brillantes surgen de la copa, expresan cómo las emociones se hacen visibles y se materializan. En el tarot, las copas rebosantes simbolizan alegría, amor, inspiración y conexión. Reinterpreto ese desbordamiento como una floración orgánica. El espectador presencia cómo la energía emocional cobra forma, transformando la experiencia interior en movimiento, color y crecimiento. La floración se convierte en una expresión emocional tangible.
Marchitamiento y decadencia emocional
No todas las etapas del crecimiento emocional son radiantes. En el tarot, el Palo de Copas también incluye cartas que hablan de pérdida, decepción o fatiga emocional. Reflejo esta narrativa a través del sutil marchitamiento en algunas formas botánicas. Un tallo caído o un pétalo marchito sugieren agotamiento emocional. Estos elementos me recuerdan que los sentimientos se mueven en ciclos y que el declive es parte del ecosistema. El marchitamiento no es un fin; se convierte en una transición que abre espacio para la regeneración. La ecología emocional reconoce que la vulnerabilidad y la tristeza son terreno fértil para la renovación.

Raíces y procesos ocultos
Las raíces siguen siendo esenciales para mi interpretación. Si bien el florecimiento atrae la atención, los sistemas ocultos bajo la superficie tienen la misma importancia. El tarot suele enfatizar las estructuras emocionales invisibles: los recuerdos, la intuición y la comprensión subconsciente. Cuando represento raíces emergiendo de la copa, destaco esos procesos invisibles. Las raíces se nutren de las profundidades, simbolizando la resiliencia emocional construida silenciosamente con el tiempo. Anclan el ecosistema, sugiriendo que el crecimiento emocional requiere arraigo y conexión con los cimientos internos.
Regeneración emocional
La regeneración es donde la ecología emocional de las Copas del Tarot resuena con mayor fuerza para mí. Tras un declive o una decepción amorosa, surge un nuevo crecimiento. En mis obras, brotes frescos y semillas brillantes aparecen dentro de la misma copa, mostrando ciclos de renovación. Esto evoca el arco narrativo del palo, donde la experiencia emocional evoluciona en lugar de estancarse. La regeneración representa la capacidad de sentir de nuevo, de reconstruir la intimidad y la conexión intuitiva. El ecosistema continúa, sostenido por la transformación.

La Copa como ecosistema
A medida que estos ciclos se despliegan visualmente, la copa se transforma de contenedor a ecosistema. Alberga raíces, tallos, flores y descomposición simultáneamente. En muchas tradiciones eslavas y bálticas, los vasos rituales simbolizaban la vida continua, no una bendición estática. Se usaban repetidamente, renovándose con agua fresca o hierbas. Mis copas simbólicas transmiten esa misma continuidad. Se convierten en mundos en miniatura donde coexisten procesos emocionales, entrelazando el crecimiento y el declive en un todo cohesivo.
Ojos botánicos y conciencia emocional
Algunas de las plantas que crecen en mis copas tienen formas similares a ojos, lo que sugiere conciencia dentro del ecosistema. En el tarot, el Palo de Copas se relaciona con la percepción emocional y la visión interior. Al incorporar ojos botánicos, enfatizo la inteligencia de los sentimientos. El ecosistema se vuelve sensible, capaz de observar y responder. La conciencia emocional se convierte en una presencia viva, guiando el flujo del crecimiento y la renovación.

Ciclos y movimiento estacional
Las Copas del Tarot suelen seguir el simbolismo estacional: el comienzo de la primavera, la plenitud del verano, el ocaso del otoño, la quietud del invierno. Reflejo este movimiento a través de los ciclos botánicos en mis obras. Las flores brillantes representan la plenitud emocional, mientras que los tonos apagados y los tallos rizados reflejan fases introspectivas. Los cambios estacionales crean ritmo, recordándome que los estados emocionales son pasajeros y fluidos. El jardín dentro de la copa evoluciona como un año condensado en una sola forma.
Raíces culturales del vaso viviente
En todas las tradiciones culturales, las vasijas rebosantes simbolizan abundancia, vitalidad y renovación espiritual. Los bordados eslavos presentaban motivos en forma de copa con plantas protectoras, mientras que las copas rituales mediterráneas conectaban a las comunidades con aguas sagradas. Al integrar estas referencias, ubico mi obra dentro de un linaje de vasijas simbólicas. La copa del tarot se convierte en parte de una memoria cultural compartida, vinculando la ecología emocional con el significado histórico.

Por qué el jardín emocional perdura en mi obra
Este jardín emocional persiste porque captura la complejidad del sentimiento. Alberga belleza y decadencia, intuición y arraigo, renovación y pérdida. La copa se convierte en una metáfora viviente del paisaje emocional: en constante cambio, pero en continua regeneración. Cada vez que regreso al Palo de Copas del Tarot, encuentro nuevas capas de conexión entre el crecimiento botánico y la evolución emocional. De la copa al jardín, el simbolismo me recuerda que las emociones son ecosistemas, capaces de sustentar la vida mediante la transformación constante.