De los símbolos de las cartas a los mundos botánicos: la traducción de las imágenes del tarot al arte contemporáneo

Cuando el Tarot se convierte en un ecosistema vivo

Las imágenes del tarot siempre me han parecido muy vivas. Los símbolos de cada carta —copas, lunas, montañas, semillas, caminos— transmiten atmósferas emocionales en lugar de mensajes literales. Cuando reinterpreto el tarot a través de mis obras, no copio los símbolos; dejo que se disuelvan en formas botánicas y resurjan como algo orgánico, fluido y con una gran carga emocional. Las composiciones se convierten en ecosistemas moldeados por arquetipos. Una copa se transforma en una flor. Una luna en una semilla resplandeciente. Un umbral se convierte en un pétalo que se abre al borde de la sombra. El tarot se transforma de una baraja de imágenes en un mundo vivo y en crecimiento.

Reimaginando la taza como un recipiente de florecimiento emocional

En muchas cartas del tarot, la copa es el recipiente de los sentimientos: intuición, anhelo, vulnerabilidad y despertar. En lugar de pintar las copas directamente, las traduzco en formas botánicas que actúan como contenedores emocionales. Un pétalo rizado forma un cáliz alrededor de un núcleo luminoso. Una hoja cóncava alberga un resplandor tembloroso. Una copa con semillas late como si llevara un mensaje aún no expresado. Esta transformación permite que la esencia emocional de la copa permanezca intacta, a la vez que se convierte en algo arraigado en el lenguaje natural y simbólico de mi arte.

La luna como un resplandor bajo la superficie

La carta de la Luna siempre ha sido un paisaje de ambigüedad: miedo sutil, verdad sutil, la fuerza de la intuición. Cuando incorporo su imaginería a mi obra, rara vez aparece como una luna literal. En cambio, se convierte en una fuente difusa de luz dentro del mundo botánico. Una flor puede brillar como si estuviera iluminada desde atrás. Una sombra puede ondularse como el agua en la noche. Un pétalo reflejado puede evocar el reflejo lunar. Estas formas transmiten el misterio de la carta, su sensación de claridad cambiante y de que la verdad emocional brilla mejor cuando se observa indirectamente.

La semilla como arquetipo del devenir

Las semillas aparecen en el tarot como símbolos de potencial, arraigo y renacimiento cíclico. En mis composiciones, la semilla es una de las estructuras más importantes. A veces aparece como un pequeño centro brillante dentro de una flor, a veces como un grupo de orbes luminosos, a veces como un nodo raíz donde se concentra la energía. Cada semilla se comporta como una promesa: silenciosa, humilde, sin resolver. El tarot muestra el potencial como algo sagrado y lento; la semilla botánica refleja esa sensación, ofreciendo al espectador un punto visual donde comienza la transformación.

Caminos, raíces y dirección del crecimiento

Muchos símbolos del tarot sugieren movimiento: viajes, decisiones, líneas de tiempo ramificadas. Traduzco estas ideas en estructuras de raíces que se comportan como mapas emocionales. Una maraña de raíces finas podría representar incertidumbre. Una curva ascendente clara podría indicar decisión. Un par de raíces reflejadas puede insinuar dualidad o crecimiento relacional. En lugar de ilustrar los caminos tradicionales de las cartas del tarot, dejo que la propia composición lleve el impulso. La obra de arte se convierte en un diagrama vivo de las mismas fuerzas que evoca el tarot: dirección, vacilación, llamado, descubrimiento.

Umbrales y aperturas como portales emocionales

El tarot está lleno de portales: puertas, velos, arcos, opciones, horizontes. En mi obra, estos umbrales se manifiestan como pétalos que se abren, huecos de sombra o atmósferas estratificadas que invitan al espectador a su interior. Una forma botánica puede abrirse como una entrada. Un suave resplandor puede situarse en el centro como un pasaje. Estos portales reflejan la insistencia del tarot en que nuestros mundos interiores no son estáticos: cambian, se revelan, ocultan y se transforman. Cada umbral en la obra se convierte en una invitación emocional: acércate, escucha con más atención, adéntrate en la parte más tranquila de ti mismo.

Traduciendo arquetipos en guardianes botánicos

Los arquetipos del tarot —Sacerdotisa, Emperatriz, Ermitaño, Loco— a menudo emergen en mis composiciones como guardianes botánicos. Su presencia no es literal, sino enérgica. Una flor protectora puede transmitir la suavidad de la Emperatriz. Una semilla austera y luminosa podría evocar la linterna del Ermitaño. Una extraña forma reflejada podría reflejar el salto del Loco hacia territorio desconocido. Estos guardianes poseen el tono emocional de una carta sin representar su simbología. Se convierten en compañeros intuitivos dentro del mundo botánico, portadores de resonancia arquetípica.

Por qué el Tarot sigue moldeando mi imaginación botánica

El tarot me proporciona una gramática simbólica: un vocabulario de umbrales, ciclos, dualidades, miedos y revelaciones. Al traducirlos a formas botánicas, estos símbolos pierden su rigidez y se convierten en fluidos paisajes emocionales. Mi arte surge de esta fusión: el tarot como energía, las plantas como metáfora, la luz como intuición. A través de este lenguaje, cada composición se convierte tanto en una obra de arte contemporánea como en un delicado campo adivinatorio. Invita al espectador a leer, sentir e interpretar, tal como lo haría con una carta extraída en el momento oportuno.

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