¿Por qué aparecen criaturas híbridas en mis dibujos?
Las criaturas de mi obra nunca son fantasía por fantasía. Dibujo seres híbridos porque reflejan una realidad psicológica vivida. La identidad rara vez es singular o estable. Es compleja, contradictoria y se encuentra en constante negociación entre el instinto, la memoria, el deseo y el rol social. Las figuras híbridas me permiten visualizar esta complejidad sin convertirla en una narrativa o explicación. Aparecen cuando algo está en transición, cuando un yo se reconstruye en lugar de definirse.

La hibridez como lenguaje visual del devenir
Un cuerpo híbrido se resiste a completarse. No es ni una cosa ni otra, y esa tensión es precisamente su fuerza. En mis dibujos, las formas humanas se fusionan con plantas, animales, raíces u órganos simbólicos porque el devenir no es un proceso limpio. Implica superposición, fricción y coexistencia. La hibridez permite que la imagen permanezca abierta, indicando crecimiento en lugar de resolución. La criatura no llega como una respuesta. Existe como un estado.
Arquetipos más allá de los personajes míticos
Cuando pienso en arquetipos, no pienso en personajes de mitos o leyendas. Pienso en patrones de experiencia. El protector, el testigo, el guardián del umbral, el que carga demasiado, el que aguanta en silencio. Mis criaturas encarnan estos arquetipos emocionales más que roles literales. Sus cuerpos llevan señales de aquello a lo que se han adaptado, lo que han absorbido y lo que aún conservan.

Transformación sin heroísmo
La transformación en mi obra rara vez es dramática. No sigue un arco heroico. Las criaturas a menudo aparecen quietas, contenidas, incluso contenidas. Esta quietud importa. Refleja formas de fuerza interior que no son performativas. Raíces en lugar de armas. Crecimiento en lugar de conquista. El cuerpo híbrido se convierte en un registro de adaptación más que de victoria, lo que sugiere que el cambio a menudo se produce mediante la resistencia, no mediante la ruptura.
Elementos botánicos y animales como fuerzas internas
Cuando aparecen elementos animales o botánicos en mis criaturas, funcionan como fuerzas internas más que como identidades externas. Un cuerpo vegetal sugiere sensibilidad, capacidad de respuesta al entorno y un tiempo cíclico. Los rasgos animales suelen indicar instinto, protección o alerta. Estos elementos no son disfraces. Son estructurales. Muestran cómo la psique se organiza bajo presión, cuidado o transformación.

El trabajo de identidad como una estratificación, no como una elección
La identidad contemporánea suele considerarse algo que se declara o elige. Mis dibujos abordan la identidad como algo estratificado y acumulado. Las criaturas híbridas reflejan esto al portar múltiples sistemas a la vez. La conciencia humana coexiste con el instinto. La vulnerabilidad coexiste con la defensa. El cuerpo se convierte en un mapa de lo integrado, en lugar de una declaración de lo decidido.
Simetría, repetición y orden interno
Muchas de mis criaturas son simétricas o parcialmente reflejadas. No se trata de perfección, sino de regulación. La simetría estabiliza la imagen, mientras que la hibridez la desestabiliza. Juntas, crean un equilibrio entre la coherencia y el cambio. La criatura se mantiene unida mientras evoluciona. Esta lógica visual refleja la integración psicológica, donde las partes en conflicto aprenden a coexistir sin anularse mutuamente.

¿Por qué estas criaturas nos resultan familiares?
A menudo me dicen que mis criaturas resultan familiares incluso cuando son extrañas. Creo que esto sucede porque la hibridez refleja la experiencia interna con mayor precisión que el realismo. Nos reconocemos no en cuerpos idealizados, sino en cuerpos que conllevan contradicción. La criatura se convierte en un espejo, no de la apariencia, sino del proceso.
Fuerza interior sin agresión
La fuerza en mi obra reside en la quietud. No domina el encuadre. Los seres híbridos suelen retener el espacio en lugar de apropiárselo. Su poder reside en la contención, la paciencia y la coherencia interna. Esta es una forma de fuerza que a menudo se pasa por alto, especialmente en la cultura visual. La criatura no necesita amenazar. Su presencia basta.

La criatura como lugar de integración
En última instancia, la criatura híbrida funciona como un espacio de integración. Diferentes partes del yo coexisten en una forma sin jerarquía. Nada se descarta. Nada se simplifica. Por eso estos seres me importan. Permiten que el dibujo contenga la complejidad sin resolverla, para mostrar la identidad como algo vivido, no concluido.
Por qué son importantes los arquetipos de criaturas hoy en día
En una época en la que las identidades se examinan, representan y cuestionan constantemente, las criaturas híbridas ofrecen una perspectiva diferente. No buscan claridad. Permiten que la ambigüedad cobre significado. En mi obra, estos seres no son respuestas a quiénes somos. Son reflejos de cómo nos estamos transformando, lenta y desigualmente, y con más fuerza de la que solemos reconocer.