Llevar muchas versiones de ti misma a través de fronteras

El yo que cruza contigo

Llevar muchas versiones de ti misma a través de fronteras es una de las verdades psicológicas silenciosas de la emigración. Una persona puede cruzar físicamente una frontera en un solo día, pero el yo viaja más despacio. La vieja lengua, el primer hogar, los hábitos anteriores, las reacciones de la infancia, los miedos privados y la identidad más nueva llegan todos juntos. Nada llega como una pieza limpia y única. Por eso vuelvo a menudo a rostros dobles, figuras divididas, cuerpos estratificados y retratos simbólicos en mis obras. Muestran a una persona no como una identidad fija, sino como varios yos llevados dentro de una sola forma.

El viejo yo no se queda atrás

Cuando alguien deja un país, el viejo yo no se queda ordenadamente detrás. Viaja en el acento, la memoria, el gusto, el humor, los gestos familiares y la forma en que ciertas calles o estaciones todavía se sienten familiares. Las fronteras pueden separar países, pero no separan la vida interior tan fácilmente. En mis dibujos y láminas artísticas, esto aparece a menudo a través de rostros repetidos y cuerpos espejados. La figura parece avanzar, pero otra versión permanece visible a su lado. La imagen sugiere que partir no es una ruptura limpia. Es una forma de cargar.

El nuevo yo se forma en movimiento

El nuevo yo se forma poco a poco, a través de documentos, rutinas, nuevas calles, nuevas amistades, trabajo, lengua y los pequeños ajustes de la vida diaria. Al principio esta versión puede sentirse incierta o incompleta, pero lentamente empieza a tomar forma. La persona se vuelve distinta sin separarse de lo que vino antes. Este tipo de devenir me interesa porque nunca es liso. En el arte mural simbólico, una figura dividida puede mostrar el momento en que el yo todavía se está formando: parcialmente conocido, parcialmente extraño, todavía redibujado por el movimiento.

La lengua y las versiones del yo

La lengua suele revelar cuántas versiones del yo lleva una persona. En una lengua, puedes sentirte rápida, emocional, precisa, irónica o cercana a la infancia. En otra, puedes sentirte más cuidadosa, más quieta, más formal o recién inventada. Ninguna versión es falsa. Cada lengua abre ciertas puertas y cierra otras. Por eso los rostros en mis carteles y dibujos a menudo no son completamente legibles. Sugieren una vida interior que no puede traducirse toda de una vez. Una persona que cruza fronteras se vuelve visible en capas, nunca completamente en una sola voz.

La memoria como país sin fronteras

La memoria no obedece a las fronteras. Lleva habitaciones antiguas a apartamentos nuevos, clima antiguo a estaciones nuevas, voces antiguas al silencio presente. Una persona puede vivir en un lugar mientras vuelve emocionalmente a otro. Esto no siempre es nostalgia. A veces es simplemente la forma en que la identidad conserva su propia continuidad. En mis obras, los motivos repetidos se comportan como memoria: ojos, flores, bordes, fondos oscuros y rostros espejados regresan una y otra vez, cambiados por el contexto pero todavía reconocibles. Muestran cómo el pasado sigue moviéndose dentro del presente.

La belleza de una vida con muchos yos

Llevar muchas versiones de ti misma puede sentirse confuso, pero también puede crear profundidad. Una persona que ha cruzado fronteras puede sostener varias formas de leer una habitación, entender el silencio, amar, protegerse o reconocer peligro y belleza. El yo se vuelve más espacioso, incluso cuando se siente menos simple. En un retrato simbólico, esto puede aparecer como un rostro con otro rostro a su lado, un cuerpo con más de una dirección o una figura que parece presente y en otro lugar a la vez. La multiplicidad no se vuelve un defecto, sino una forma de conocimiento emocional.

Por qué las fronteras pertenecen al arte simbólico

Las fronteras pertenecen al arte simbólico porque nunca son solo geográficas. Son emocionales, lingüísticas, culturales y corporales. Para mí, este tema entra naturalmente en mis obras, carteles, láminas artísticas, dibujos, retratos simbólicos y arte mural porque mi lenguaje visual ya vuelve al doble, la repetición, la memoria, la transformación y las formas divididas. Llevar muchas versiones de ti misma a través de fronteras no significa quedar fragmentada sin reparación. Significa aprender a vivir como una figura estratificada, hecha de partidas, llegadas, habitaciones antiguas, habitaciones nuevas y cada yo que tuvo que cruzar contigo.

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