Imágenes que transmiten más de lo que muestran.
Nunca considero los carteles simbólicos como simples imágenes. Para mí, se comportan más bien como campos estratificados, donde el significado no se sitúa en la superficie, sino que reside en su interior. Un cartel simbólico no se explica por sí mismo, y precisamente ahí radica su profundidad. Permite que las formas existan sin una claridad inmediata, como si contuvieran algo que no pertenece del todo al momento presente. Siempre me interesa más lo que una imagen encierra que lo que muestra abiertamente.

¿Qué símbolos recordamos antes de hacerlo?
Muchos de los motivos recurrentes en mi obra no son de mi invención. Provienen de tradiciones visuales que existían mucho antes de que empezara a dibujar: ornamentos populares, marcas rituales, simbolismo botánico y fragmentos de iconografía pagana. En las tradiciones eslavas, los símbolos rara vez eran decorativos. Se utilizaban para proteger, para marcar transiciones, para transmitir significados que no podían expresarse directamente. Cuando trabajo en carteles simbólicos, siento que entro en ese mismo sistema, donde las imágenes se comportan menos como ilustraciones y más como portadoras de memoria.
La botánica como lenguaje, no como decoración.
Las flores aparecen con frecuencia en mis carteles simbólicos, pero nunca las trato como elementos puramente estéticos. En muchas tradiciones culturales, las plantas se asociaban con ciclos, umbrales y estados del ser. Ciertas flores marcaban etapas de la vida, otras se relacionaban con la protección o la transformación. Me atraen las formas botánicas porque ya portan esta historia compleja. Cuando las distorsiono, las repito o las sitúo en contextos inusuales, no les quito su significado, sino que lo extiendo.

Rostros, dobles y la idea del yo interior.
En mi obra, a menudo recurro a rostros y figuras duplicadas, y esto no es casual. En los sistemas mitológicos y folclóricos, la idea del doble aparece repetidamente: el yo en la sombra, la identidad reflejada, la presencia que existe al lado pero no es completamente visible. En los carteles simbólicos, estas figuras no funcionan como retratos. Se convierten en estructuras a través de las cuales se expresan estados internos. Un rostro puede dividirse, repetirse o disolverse, no para distorsionar la identidad, sino para revelar que la identidad nunca es singular.
El ornamento como sistema de significado
Para mí, el ornamento nunca es mera decoración. En muchas tradiciones populares, los patrones repetitivos se utilizaban como una forma de protección visual, una manera de estabilizar el espacio y transmitir significado a través del ritmo. Aplico esta lógica a mis carteles simbólicos, donde la repetición crea una sensación de continuidad en lugar de exceso. Los patrones no se añaden para rellenar el espacio; existen como estructuras que organizan la percepción. Ralentizan la mirada del espectador, haciendo que la imagen se sienta más densa y contenida a la vez.

Suavidad que mantiene la tensión
Mi obra suele tener una suavidad particular: líneas curvas, formas florales, composiciones fluidas; pero nunca es pura delicadeza. Esta suavidad encierra una tensión interna. Me interesa ese equilibrio, donde algo parece delicado pero conlleva una carga emocional más profunda y compleja. En los carteles simbólicos, esto crea una sensación difícil de definir, a medio camino entre la comodidad y la inquietud. Refleja cómo la experiencia emocional rara vez se ajusta a categorías claras.
Un lenguaje que no necesita explicarse a sí mismo.
Los carteles simbólicos no se basan en la narrativa tradicional. No cuentan una historia con principio y fin. En cambio, funcionan mediante la acumulación de símbolos, referencias, asociaciones y ecos visuales. Considero que este es un lenguaje que no necesita traducción, porque opera en un nivel que ya nos resulta familiar, aunque no lo comprendamos conscientemente. Cuanto más tiempo dedico a estas imágenes, más me doy cuenta de que su significado no es algo que se descifre una sola vez, sino algo que se va revelando continuamente.