Donde la creencia existe sin declaración
Cuando trabajo con carteles espirituales, no pretendo representar la creencia directamente. Me interesa cómo la creencia existe sin ser expresada. Los carteles espirituales no se basan en símbolos claros ni narrativas definidas. En cambio, crean un espacio donde se siente algo en lugar de explicarlo. La imagen no instruye, sino que ejerce una influencia silenciosa.

La presencia del ritual sin objetos rituales
En numerosas tradiciones, la creencia se ha expresado a través del ritual, pero también mediante formas visuales que van más allá de él. En las prácticas populares eslavas, los símbolos se tejían en textiles, se tallaban en objetos o se repetían en patrones con significado protector. Estas formas no siempre representaban la creencia, sino que la encarnaban. Los carteles espirituales se inspiran en este enfoque. No ilustran el ritual, sino que conservan su estructura.
Símbolos que permanecen sin fijar
En los carteles espirituales, los símbolos no se utilizan como signos fijos. Permanecen abiertos, cambiando según la percepción. Una forma repetida puede sugerir protección, una forma vertical puede sugerir conexión, un movimiento circular puede sugerir continuidad. Estos significados no se asignan, sino que surgen. Trabajo con los símbolos como elementos fluidos, lo que permite que la imagen admita múltiples interpretaciones.

La figura como presencia silenciosa
Cuando aparecen figuras en carteles espirituales, suelen estar reducidas, simplificadas o parcialmente ocultas. No dominan la imagen, sino que forman parte de un contexto más amplio. Esto refleja una idea más general presente en muchas tradiciones espirituales: el individuo como parte de algo continuo, en lugar de estar separado. Incorporo esta idea a mi obra, permitiendo que la figura permanezca integrada en lugar de aislada.
Formas botánicas como portadoras silenciosas
En los carteles espirituales, las plantas transmiten significado sin ser explícitas. Raíces, ramas y flores sugieren procesos que no siempre son visibles: crecimiento, conexión, transformación. En muchos sistemas rituales, las plantas se utilizaban no solo por sus propiedades físicas, sino también por sus connotaciones simbólicas. Abordo las formas botánicas de la misma manera, permitiéndoles funcionar como portadoras silenciosas de significado.

El color como influencia sutil
El color en los carteles espirituales funciona de manera sutil. No exige atención mediante el contraste o la intensidad. En cambio, crea una atmósfera continua que moldea la percepción con el tiempo. Los tonos apagados, las transiciones sutiles y los cambios graduales de color crean una sensación de calma y presencia. En contextos históricos, el color a menudo tenía un significado simbólico relacionado con estados internos. Yo utilizo el color de manera similar, permitiendo que influya en lugar de definir.
Un espacio que alberga quietud
Los carteles espirituales crean un espacio visual que transmite quietud, pero no vacío. La imagen no se proyecta hacia afuera, sino que permanece contenida, permitiendo que la atención se asiente. Para mí, esta quietud es fundamental. No se trata del silencio como ausencia, sino como presencia. La imagen encierra algo que no necesita expresarse directamente para ser comprendido.