Carteles experimentales y el abandono del diseño estructurado.

Cuando la estructura comienza a desmoronarse

No concibo los pósteres experimentales como un rechazo a la estructura, sino como un lento alejamiento de ella. La estructura siempre está presente, pero comienza a debilitarse, a fracturarse y a reorganizarse de maneras menos predecibles. En los pósteres experimentales, no me interesa el equilibrio en el sentido tradicional. Me interesa la tensión: hasta dónde puede llegar una imagen antes de colapsar y cuánta inestabilidad puede soportar sin perder coherencia.

El instinto antes que el sistema.

Antes de los sistemas, existía el gesto. Antes de las reglas de composición, existía el instinto. A menudo pienso en las primeras culturas visuales, donde las imágenes no se diseñaban para seguir estructuras formales, sino que surgían del ritual, la repetición y el movimiento corporal. En las tradiciones eslavas y otras tradiciones paganas, las marcas se colocaban no para lograr armonía visual, sino para transmitir significado, protección o transformación. Los carteles experimentales retoman esta forma instintiva de creación, donde la imagen se desarrolla a partir de una lógica interna en lugar de reglas externas.

Formas que se resisten a la alineación

En los carteles experimentales, los elementos no se alinean completamente. Las formas se interrumpen entre sí, las figuras se superponen sin una jerarquía clara y el espacio no se comporta de forma consistente. Esta resistencia a la alineación es intencional. Refleja una forma de ver que no es lineal ni estable. En muchas corrientes del arte del siglo XX, especialmente en el surrealismo y el art brut, este tipo de disrupción visual se utilizaba para acceder a niveles más profundos de percepción. Considero que los carteles experimentales continúan esta trayectoria, donde la desalineación se convierte en una herramienta en lugar de un defecto.

La fragmentación como forma de pensar

La fragmentación juega un papel central en mi proceso de creación de carteles experimentales. En lugar de una imagen única y unificada, suelo trabajar con partes: figuras parciales, motivos repetidos, formas interrumpidas. Estos fragmentos no necesariamente se resuelven en un todo, y me siento cómodo con ello. En muchas tradiciones culturales, incluyendo la ornamentación popular y los sistemas simbólicos, la repetición y la fragmentación se utilizaban para construir significado gradualmente, en lugar de presentarlo todo a la vez. La imagen se convierte en algo que se despliega, en lugar de algo que se comprende de inmediato.

La influencia del ornamento folclórico y la repetición

Aunque la imagen parezca caótica, suele haber un ritmo subyacente. Esto proviene de mi interés por la ornamentación folclórica, donde la repetición crea continuidad sin una simetría estricta. En los carteles experimentales, este ritmo es menos controlado, pero sigue presente. Los patrones emergen, se disuelven y reaparecen, creando una sensación de movimiento dentro de la imagen. La estructura no es fija, pero tampoco está ausente: se transforma.

El color como elemento disruptivo en lugar de como elemento armonioso.

En los carteles experimentales, el color no busca la armonía. Puede chocar, interrumpir o desestabilizar la imagen. Ciertos tonos resaltan mientras que otros retroceden, creando un peso visual desigual. Me interesan menos las paletas cohesivas y más cómo el color puede fragmentar la imagen. En este sentido, el color se convierte en una fuerza activa, no en una capa de acabado. Participa en la construcción de la imagen en lugar de simplemente apoyarla.

Un sistema que se niega a estabilizarse

Los carteles experimentales no alcanzan un estado final y definitivo. Permanecen en constante evolución, donde la estructura continúa transformándose incluso después de que la imagen esté completa. No lo veo como una falta de completitud, sino como una apertura. La imagen alberga múltiples posibilidades a la vez, sin asentarse en una única interpretación. Esto es lo que define el alejamiento del diseño estructurado: no la ausencia de estructura, sino la negativa a fijarla.

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